Nos acercamos más a Dios por medio del Bautismo

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 10 de Enero

Monseñor Gregory Parkes

 

“Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias”. – Marco 1, 7-11

 

Probablemente has oído la frase “nacido de nuevo”. Es un término con el cual los católicos puede que no estén muy familiarizados, pero muchos de nuestros amigos protestantes sí lo están. Puede ser que hayan sido bautizados o incluso hayan entregado verbalmente su vida a Cristo. Muchos católicos son tradicionalmente bautizados cuando son bebés y en su adolescencia vuelven a comprometerse y confirmar el don del Espíritu Santo que recibieron. Éste puede ser un momento espiritualmente edificante para muchos.

 

El Evangelio de este fin de semana es según san Marcos y nos relata el bautismo de Jesús en el río Jordán. Sabemos que Jesús fue concebido sin pecado y permaneció sin pecado toda su vida. Pues entonces podríamos preguntarnos, “¿por qué Jesús tuvo que ser bautizado?” A lo largo de la historia de la salvación, Dios nos da ejemplos extremos y prácticos de su amor por nosotros. Jesús es su Hijo y tú y yo somos hijos e hijas de Dios. Así como Adán y Eva fueron creados por Dios, también lo fuimos tú y yo. Al igual que Adán y Eva, somos pecadores y a menudo usamos nuestro libre albedrío para hacer malas decisiones. Así es la naturaleza humana. La única manera que podemos alcanzar nuestro lugar en el cielo es siendo limpiados por el agua y el Espíritu Santo, por la sangre del Cordero, o sea, por el sacrificio eterno de Cristo en la cruz.

 

Jesús se sometió al ritual de la purificación que realizaba Juan en el río Jordán; no porque necesitara ser purificado, sino porque nosotros sí lo necesitamos, y por eso santificó las aguas del Bautismo. Dios le dijo a Jesús en su bautismo: ” Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias.” Imagina al Dios del Universo, creador de todos, diciendo las palabras: “María, Juan, Greg, tú eres mi hija amada, ustedes son mis hijos amados; yo tengo en ustedes mis complacencias, los creé para vivir conmigo, para estar conmigo por toda la eternidad”. Sepan que Dios los ama más que a nada y les invita a acercarse a su corazón.

 

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