El amor misericordioso de Dios

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 11 de Abril

Monseñor Gregory Parkes

 

“Dichosos los que creen sin haber visto”. – Juan 20, 29

 

¿Crees todo lo que lees o escuchas? Los medios de comunicación social de hoy en día pueden ofrecernos una gama de medias verdades o de mentiras y presentarlas de manera que parezcan verdades acerca de cualquier acontecimiento. Incluso los llamados “medios de comunicación fiables” pueden presentar una visión torcida o parcial de lo sucedido. Nos hemos acostumbrado a la expresión “noticias falsas”. Entonces, ¿qué debemos creer?

Dudar es propio de la naturaleza humana. Lo vemos demostrado en el Evangelio de san Juan de este fin de semana. Encontramos a Tomás, desconfiado de que sus amigos habían verdaderamente visto a Jesús. Luego, a la semana siguiente, Tomás ve a Jesús con sus propios ojos y toca sus llagas. Y así llegó a creer. Pero Jesús le dice a Tomás y a nosotros, “Dichosos los que creen sin haber visto”.

La fe es algo poderoso, al igual que la misericordia. Para tener fe debemos dejar al lado lo que es lógico y lo que sabemos que es verdad por propia experiencia, y poner nuestra confianza en alguien o en algo que está más allá de nuestra capacidad de evidenciar. Por ser humanos, a veces defraudamos a la gente. Los amigos y la familia confían en ti. Tienen fe en lo que puedes hacer, pero a menudo te quedas corto. Les decepcionas o te decepcionan. Como consecuencia, nos cuesta tener fe en los demás a menos que los conozcamos realmente y confiemos en ellos.

Lo mismo ocurre con Jesús. ¿Conoces realmente a Jesús y crees en él? ¿Confías de veras en él? Nuestro Señor, por su gran misericordia, nos ama a pesar de nuestras dudas, de nuestros cuestionamientos y de nuestra incredulidad. Deberíamos tomar esto como una lección de vida, para mostrar misericordia a los demás cuando cometen errores o dudan de nuestras intenciones o esfuerzos. En este Domingo de la Divina Misericordia demos gracias a Dios por su amor misericordioso y por su paciencia con nosotros, y pidámosle que nos ayude a ser más indulgentes y pacientes con los demás.