La voz de la verdad

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 25 de Abril

Monseñor Gregory Parkes

 

“Escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor”. – Juan 10, 16

¿Practicas este deporte por el dinero o por el amor al juego? Esto lo oímos a menudo entre los deportistas profesionales. En realidad, lo mismo puede decirse de muchos empleados. Algunos trabajos tienen un gran significado y valor, pero la mayoría de las veces se trata de cómo el empleado se valora a sí mismo y a su trabajo.

En el Evangelio de san Juan de este fin de semana escuchamos la historia del Buen Pastor. Jesús compara al pastor que sólo hace su trabajo por el dinero con el pastor que lo hace por el amor a las ovejas y a la misión. El que se dedica al dinero huye cuando aparece el lobo para protegerse. Como resultado, el lobo se sale con la suya respecto a sus ovejas.

Jesús les recuerda a sus discípulos que él es el Buen Pastor y ellos son como ovejas.   Como él es el Buen Pastor que cuida de su rebaño, ellos responden siguiéndole y confiando en él. El lobo es el malvado Satanás, que hará cualquier cosa para confundir, dispersar y matar a las ovejas. Un buen pastor supervisa el rebaño desde un punto alto para alejar el peligro que se aproxima. Cuando una oveja se separa del rebaño, el pastor utiliza su cayado para hacer volver a la oveja descarriada.  El buen pastor está siempre al lado de sus ovejas.  El buen pastor se asegura de que estén bien alimentadas y de que su sed sea saciada. Les proporciona todo lo que necesitan.

Muchos de nosotros somos como las ovejas y seguimos cualquier voz que nos parezca verdadera. Jesucristo vino a mostrarnos la verdad, a pastorearnos en un mundo de peligro y pecado. Estableció su Iglesia para ayudarnos, para conducirnos y guiarnos, para pastorearnos.  Y durante siglos la Iglesia ha llevado a cabo esta misión.

Si no escuchamos la voz de la verdad, nos arriesgamos a separarnos del rebaño y podemos caer en el peligro. Jesús nos dice: “Escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor”. Dedica tiempo hoy para sentarte a reflexionar en silencio y escuchar la voz de Jesús el Buen Pastor y oír lo que te dice.