Testigos de nuestra fe

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 16 de Mayo

Monseñor Gregory Parkes

 

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”.

– Marcos 16, 15

 

¿Te han pedido alguna vez hacer algo que no te sentías capaz de hacer? Tal vez la tarea te parecía demasiado grande o te parecía que no estabas capacitado para llevarla a cabo. El miedo al fracaso puede a veces paralizarnos si lo permitimos. Es probable que así se sintieran los discípulos en el Evangelio según san Marcos que escuchamos hoy en esta Solemnidad de la Ascensión del Señor.

 

Jesús está a punto de subir al cielo, donde se sentará a la derecha de Dios. Pero antes de ascender da a sus discípulos un mandamiento. Les dice: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”. Esto tuvo que parecerles una tarea enorme a los discípulos. Tal vez pensaron: “¿Cómo vamos a proclamar el Evangelio a toda creatura? Sólo somos unos pocos”. Sin embargo, el Evangelio nos dice que “fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían”. En otras palabras, no estaban solos. El Señor estaba a su lado mientras emprendían la misión que se les había encomendado. El Señor trabajaba con ellos.

 

Por medio de nuestro Bautismo nos ha encomendado también a nosotros la tarea y la misión de difundir la buena nueva con nuestras palabras y obras. ¿Nos parece una tarea demasiado grande para nosotros? Después de todo, podríamos decir: “Soy débil y pecador. A veces lucho con mi propia fe, ¿cómo voy a predicar la buena nueva a los demás?” Debemos recordar que, como los discípulos, no estamos solos. Somos guiados por el Espíritu Santo y Jesús camina a nuestro lado a lo largo de la vida. Pero debemos tener el valor de pedirle ayuda para dar testimonio de nuestra fe, sobre todo en los momentos en que nos acosan las dudas. Dios no nos defraudará.