¡Ven, Espíritu Santo!

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 23 de Mayo

Monseñor Gregory Parkes

 

Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.

– Juan 20, 22-23

 

Este fin de semana la Iglesia celebra la gran fiesta de Pentecostés. Celebramos esta fiesta cincuenta días después de la Pascua, de ahí su nombre. Leemos en los Hechos de los Apóstoles el relato de cómo el Espíritu Santo se posó sobre los discípulos y les dio el poder de salir a difundir la buena nueva. Y también que las lenguas de fuego se posaron sobre los discípulos, que hubo un ruido como de un viento fuerte y que la gente escuchó sus palabras en sus lenguas maternas.

 

En el Evangelio de san Juan para el día de hoy, Jesús dice que enviaría un abogado, o consolador, para cuidar y guiar a sus discípulos. Esto se convirtió en una realidad para ellos y ese mismo don permanece aún con nosotros. Es el don del Espíritu Santo. Algunos se refieren a este día como el nacimiento de la Iglesia. Algunas iglesias lo celebran con bautismos y confirmaciones en este día. Las parroquias pudieran echar a volar palomas o pichones que simbolizan el Espíritu Santo. Muchos feligreses se visten de rojo como símbolo del fuego del Espíritu.

 

Por el Espíritu Santo los apóstoles recibieron el poder y los dones espirituales para ir a todas las naciones y proclamar la buena nueva de Jesucristo. La Escritura nos dice que Pedro bautizó a 3,000 personas ese día. Esta tradición continúa después de 2,000 años. A pesar de los muchos retos y dificultades que los cristianos han afrontado a lo largo de los siglos, la Iglesia sigue creciendo. Por el bautismo todo cristiano es llamado por el mismo Jesucristo a proclamarlo y a invitar a otras personas a una relación con él.

 

En nuestra diócesis, nuestra misión y visión es Vivir Valientemente el Evangelio. Nuestra emisora de radio, Spirit FM, te anima a vivir según el Espíritu. No siempre es fácil, pero si abrimos nuestro corazón para permitir que el Espíritu Santo nos guíe en todo lo que decimos y hacemos, nuestros temores serán remplazados por la valentía. Ten el valor de abrirle tu corazón al Espíritu Santo hoy mismo.