Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 31 de Mayo | Monseñor Gregory Parkes

 

¿Te han pedido alguna vez hacer algo que no te hayas sentido preparado para hacer?

 

Tal vez fue algo en el trabajo, como liderar un equipo en un proyecto importante. Tal vez fue cuando te enteraste de que ibas a tener tu primer hijo. Tal vez fue cuando fuiste llamado a una situación difícil para ofrecer palabras de consuelo y compasión. Yo he experimentado ese sentimiento durante mis años como sacerdote y ahora como obispo. ¿Qué haces cuando te sientes inadecuado para abordar la tarea encomendada?

 

Este fin de semana la iglesia celebra Pentecostés, el cumpleaños de la Iglesia que marca el final del tiempo pascual, 50 días después de la Resurrección. A pesar de todo lo que presenciaron los discípulos mientras Jesús estaba aún con ellos, todavía tenían preguntas… no tanto sobre quién era Jesús, sino sobre lo que debían hacer después de su ascensión al Padre. En otros pasajes posteriores de las Escrituras leemos que Jesús les dice que vayan a los confines de la tierra, que proclamen la buena nueva y que bauticen a todos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. No hay duda de que se preguntaron si tendrían la capacidad necesaria para hacerlo. ¿Podrían hacerlo? ¿Tendrían el valor de hacerlo?

 


Esas preguntas también pueden estar en tu corazón hoy. Ese mismo mandamiento que Jesús dio se aplica a ti y a mí. ¿Tienes el valor de defender la verdad, de amar a nuestros enemigos, de perseverar cuando las cosas parecen difíciles o imposibles, de llevar a los demás a un encuentro con Jesucristo?

 


Jesús nos envió el Espíritu Santo, el Paráclito, para darnos ese valor. Nuestra visión de la Diócesis de St. Petersburg es vivir valientemente el Evangelio: proclamar, invitar e ir al encuentro. Que con el poder del Espíritu Santo superemos esta pandemia y salgamos a proclamar, invitar y a encontrar a Cristo en nuestra propia vida e invitar a los demás a hacer lo mismo.

 

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