Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 7 de Junio

Monseñor Gregory Parkes

 

Este fin de semana celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad – Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. La Santísima Trinidad es un misterio y por lo tanto no se trata de entenderlo; sin embargo, es una enseñanza fundamental de nuestra fe católica que profesamos cada domingo cuando vamos a Misa.

 

La creencia en Dios y la relación con su Hijo Jesucristo se encuentra en el pasaje indudablemente más citado de la Biblia, Juan 3,16: “Porque Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que quien cree en él no muera, sino que tenga vida eterna”. Este pasaje continúa en el versículo 17: “Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.


Los judíos temían a un Dios vengativo, un Dios que podría aniquilar a sus enemigos y castigar a todo el que desobedeciera la ley dada a Moisés y las leyes añadidas por los líderes religiosos con el paso del tiempo. Lo que Dios quiere es amarnos e invitarnos a una relación amorosa y personal con él, que capte nuestro corazón, nuestra alma, mente y fortaleza – en otras palabras, todo nuestro ser. Dios nos manda a amarnos los unos a los otros. Nosotros aceptamos este mandamiento como nuestro llamado bautismal y nos volvemos a comprometer en el sacramento de la Confirmación cuando recibimos la efusión del Espíritu Santo – la tercera persona de la Santísima Trinidad.


Por nuestra creencia en la Santísima Trinidad – tres personas en un solo Dios – comenzamos nuestras oraciones haciendo la señal de la cruz mientras decimos: “en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”.


¿Tienes una relación personal con Dios? ¿Con Jesucristo? ¿Con el Espíritu Santo? Aunque no podamos entender el misterio de la Santísima Trinidad, te invito a abrir tu corazón al amor y la misericordia de Dios, y a pedirle al Espíritu Santo que guíe todos los aspectos de tu vida.

Watch Sunday Mass.Click Here!