Deja que Jesús tome el volante

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 20 de Junio

Monseñor Gregory Parkes

 

Jesús les dijo: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?” – Marcos 4, 40

 

Recuerdo que una vez cuando era obispo de Pensacola-Tallahassee unos amigos me invitaron a pasear en bote con ellos. El día comenzó muy hermoso, pero en un par de horas vimos lo que parecía a distancia una gran tormenta. A medida que los cielos se oscurecían y el viento comenzaba a soplar más fuerte, nos quedó claro que íbamos en la ruta de la tormenta que se avecinaba. De un momento a otro nos encontramos en el mismo medio de la tormenta y de un mar agitado. Recuerdo haber tenido la sensación de que estábamos indefensos y sólo nos quedaba sobrevivir la tormenta.

Imagínate ahora estar en una barca de madera con esa misma tormenta 2,000 años atrás. Había que ser valiente para aventurarse al mar en ese entonces. Ser atrapados en una tormenta, como leemos en el Evangelio de Marcos que les ocurrió a los discípulos, podría ser peligroso e incluso catastrófico. Sin embargo, aquí estaban los Doce en una barca en medio de la noche con Jesús. No podían ver a dónde iban y no tenían control de la barca. Estaban a merced del mar y sentían que iban a perecer. Las olas se estrellaban contra la barca, la cual casi se vuelca, y resulta que Jesús estaba durmiendo (¡hasta nuestro Señor necesita su descanso!). Sus amigos lo despertaron e inmediatamente Jesús ordena al mar que se calme. ¡Y el mar obedeció! Sus amigos deben haber quedado asombrados. Entonces, él dijo a los discípulos: “¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?”.

Todos atravesamos tormentas en nuestra vida. No sólo las que nos propicia la naturaleza, sino aquellas situaciones que nos causan gran preocupación, ansiedad y duda. Debemos recordar que, si ponemos nuestra confianza y nuestra fe en el Señor, y le entregamos nuestros problemas y nuestras tormentas, ¿a qué hay que temer? Jesús te pregunta lo mismo que les preguntó a los discípulos: “¿Por qué [tienen] tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?”. Durante mi paseo en bote tuvimos la suerte de contar con un capitán experimentado al timón, que nos guio a través de la tormenta hacia un lugar seguro. Con Jesús al timón de tu vida, tendrás el valor de enfrentar las tormentas de la vida con fe y con la confianza de que él lo tiene todo bajo su control.