Deja que el Señor te guie

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 11 de Julio

Monseñor Gregory Parkes

“Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón”. – Marcos 6, 8

Cuando nos vamos de viaje, tal vez de vacaciones a las montañas o a la playa, hacemos las maletas y llevamos la ropa adecuada para el lugar a donde vamos. Cuando yo era niño y viajábamos de Nueva York a la Florida para pasar un tiempo con mis abuelos, mi mamá a menudo preparaba bocadillos, sándwiches o una comida para el camino. Ella era una buena planificadora y a menudo tenía cada día y actividad detallada. Mi papá tenía la ruta en un mapa o en un trip tik (¿los recuerdas?) en caso de que fuera necesario. El auto iba abarrotado, pero de forma ordenada.

El Evangelio de Marcos de este fin de semana nos presenta a Jesús haciendo cosas un poco diferente cuando envía a los discípulos al mundo para difundir su palabra. En lugar de dejar que los discípulos empacaran comida y ropa, y se hospedaran en una posada les dijo “que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón”. Nuestro Señor quería enseñar a sus discípulos la lección de que Dios se haría cargo de todas sus necesidades a pesar de las circunstancias. La lección aún más profunda es que no debemos dejar que las distracciones mundanas o los deseos personales obstaculicen la obra del Señor.

Cuando se nos encomienda la tarea de servir como voluntarios en un ministerio en la Iglesia podríamos decirnos: “Me gustaría hacerlo, pero no encuentro el tiempo”; o “tengo que ocuparme de esto o aquello”; o tal vez nos dijéramos “no tengo esos talentos como los demás”. “No tengo la capacidad ni los medios”. Pero, nuestro Señor nos dice: “hazlo”. No debemos preocuparnos por todas las razones que nos damos para no hacer algo. Confía en Dios que nunca nos pedirá que hagamos algo a menos que nos dé lo que necesitamos para lograrlo.

Dios nos llama a hacer su obra en la tierra y, si nos entregamos a su voluntad, atenderá todas nuestras necesidades. ¿Se necesita confianza y valentía? Desde luego que sí. ¿Afrontaremos a veces la duda, el rechazo e incluso la persecución? Probablemente sí. Pero Dios nos da la fuerza para perseverar si se lo permitimos. Esto es lo que estamos llamados a hacer: vivir valientemente el Evangelio en todas las circunstancias y compartir la buena nueva dondequiera que el Señor nos lleve.

Ora para recibir la audacia y la valentía de emprender hoy el camino correcto dejándote guiar por Dios e invita a otras personas a que te acompañen en tu caminar.