Jesús proveerá

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 25 de Julio

Monseñor Gregory Parkes

“Jesús le respondió: “Díganle a la gente que se siente”. En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan sólo los hombres eran unos cinco mil. Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron”. – Juan 6,10-11

 

En el capítulo 6 del Evangelio de san Juan de este domingo vemos cómo millares de personas seguían a Jesús y sus discípulos en busca de cura y esperanza. Jesús le pregunta a Felipe cómo iban a alimentar a la multitud, sabiendo perfectamente que Felipe no tendría la respuesta. Pero Andrés y los demás encontraron a un muchacho que dio lo que tenía a los discípulos.  La naturaleza humana y la experiencia nos dicen que cinco panes y dos pescados no alimentarían a 5,000 personas. Pero Jesús bendijo la comida, dio gracias y la repartió. Rindió tanto que terminaron recogiendo sobras, lo cual fue un verdadero milagro.

 

Probablemente se pidió a muchos de los presentes que contribuyeran. Cualquiera podría haber dado lo que tenía, pero fue un niño el que dio todo lo que tenía por la causa. Vio la necesidad y en su manera infantil, lo entendió. ¿Con qué frecuencia nosotros los adultos dejamos de darle apoyo a las causas? ¿Tenemos una mentalidad de escasez o de abundancia? No importa lo mucho o lo poco que tengamos, Jesús puede hacer mucho con poco si tenemos fe en él. El Señor aprovechó esta oportunidad para enseñarle a las personas que si confían en él, les proveerá lo necesario y aún más. Jesús tomó lo poco que tenían y lo multiplicó de tal manera que todos quedaron satisfechos.

 

Todos nosotros tenemos dones y talentos que podemos usar para la gloria de Dios y en beneficio del pueblo de Dios. Pudiéramos pensar: “mis talentos y dones son pequeños e insignificantes”. Pero en realidad sí son importantes. Tus donaciones al banco de alimentos de la iglesia local o a Caridades Católicas o a la Sociedad de San Vicente de Paúl alimentan a muchos. Fuimos testigos de la generosidad de muchas personas durante esta pandemia, cuando aquellas personas que tenían pocos alimentos fueron auxiliadas por la generosidad de otras personas. Cuando extendemos nuestra ayuda a las personas menos afortunadas que nosotros y que carecen de todo, y les damos ropa, latas de comida para alimentar a la familia por una semana y transporte para ir al trabajo, les ofrecemos un apoyo realmente significante.

 

Nuestras iglesias reciben cada semana llamadas de personas que se encuentran en las márgenes, en las periferias, a una semana de quedarse sin hogar, aguantando a duras penas. La próxima vez que vayas a la iglesia, ¿por qué no llevas algo para dar gracias a Dios y ayudar a otra persona, como una bolsa de comida o una contribución benéfica a tu parroquia? Hacer eso es ¡Vivir Valientemente el Evangelio!