Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 26 de Julio

Monseñor Gregory Parkes

 

Ser un “pez bueno”

 

Una vez más, este fin de semana Jesús usa parábolas para tratar de enseñarle a sus discípulos algo muy importante –en este caso, acerca del Reino de los cielos. Les dice que el Reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo o como un comerciante en busca de perlas finas, o como un pescador que echa su red sin saber qué pescará –si peces buenos o malos.  El punto principal que nuestro Señor trata de enseñar a sus discípulos, y a nosotros, es que el Reino de los cielos es algo muy valioso, algo por lo que nosotros debemos estar dispuestos a dar todo lo que tenemos para obtenerlo y algo que no debe ser tomado por seguro.

 

Si les hiciera la pregunta, “¿quieres ir al cielo?”, mi esperanza es que muchas personas contestarán, “sí, quiero ir al cielo cuando muera”. Si les preguntara, “¿crees que lo lograrás?”, probablemente muchas personas responderían, “eso espero”. Sabemos que la vida en el cielo no es algo que podemos conseguir por nosotros mismos o que nos merecemos. Sin lugar a dudas, cada uno de nosotros es pecador y cada uno de nosotros dependemos del amor y de la misericordia de Dios para alcanzar el cielo. También sabemos que Dios nos creó para conocerlo, amarlo y servirle en este mundo y estar con él eternamente en el mundo venidero. Pero nunca debemos dar como por hecho la benevolencia y la misericordia de Dios.

 

Hubo un tiempo en la historia en que las personas sólo se confesaban una vez en su vida… antes de morir. Se creía que esto les daba la mejor oportunidad de llegar al cielo con una conciencia limpia. Ahora sabemos que nuestro Señor nos dio el sacramento de la Reconciliación no sólo para celebrarlo al final de nuestra vida, sino para cada vez que tropezamos y caemos, y necesitamos el perdón de Dios. Vivimos en un proceso continuo de crecimiento en madurez espiritual y de hacer lo mejor para prepararnos para ese día cuando seremos juzgados por Dios por lo que hicimos y por lo que dejamos de hacer.

 

En la parábola de hoy deseamos ser el “pez bueno”, que es separado de los peces malos y está entre los escogidos. Si hace tiempo que no te has ido a confesar o a Misa, visita una de nuestras parroquias.