Yo soy el pan de vida

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 8 de Agosto

Monseñor Gregory Parkes

 

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; quien coma este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”. – Juan 6,51

A lo largo de los relatos evangélicos, hemos escuchado sobre los milagros de Jesús al curar a los cojos, devolver la vista a los ciegos, alimentar a millares de personas prácticamente de la nada e incluso resucitar a los muertos. Algunos lo vieron como un profeta y algunos hasta llegaron a pensar que era un mago o que hacía trucos inexplicables. Pero el número de creyentes llegó a ser de millares de personas. El pueblo judío había estado esperando por un mesías, pero sus expectativas eran muy diferentes a lo que Jesús hacía y decía.

Jesús no aparece como un rey o un fuerte líder militar, sino como el humilde hijo de un carpintero. Esto hace dudar a algunos, a pesar de las grandes obras que realizaba en medio de ellos. Jesús les asegura que él es el enviado de Dios y vincula el creer en él con alcanzar la vida eterna. Jesús les dice que él es el pan de vida y que quien crea en él tendrá vida eterna. Al oír esto, ¿se lanzan a seguir a Jesús o continúan esperando por el supuesto mesías?

Lo mismo puede decirse de nosotros hoy. A muchas personas, incluso a los católicos, les cuesta entender que Jesús es el pan de vida, que su carne es el verdadero alimento para el mundo. Esto forma parte del gran misterio de nuestra fe. Nuestras mentes no pueden comprender el hecho de comer carne humana o beber sangre. Es Jesús, verdaderamente presente en su Cuerpo y en su Sangre, quien nos sostiene en nuestro camino por la vida. Si queremos llegar a ser las personas que Dios creó para cumplir la misión que nos dio de difundir la buena nueva, necesitamos alimentarnos de su Cuerpo y su Sangre. Desafortunadamente, muchos ponen su fe y confianza en las cosas de este mundo que son pasajeras – dinero, posesiones o prestigio – y no en las cosas de Dios, que es eterno.

Si realmente crees que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios que es el pan de vida, entonces TENDRÁS vida eterna. Pero se necesita una fe valiente para creer y proclamar esto como lo hacemos en el credo, e igualmente importante, para vivirlo. Ten el coraje de vivir lo que proclamas para que puedas ir y transformar valientemente el mundo.