Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 16 de Agosto

Monseñor Gregory Parkes

Señor, danos la gracia

 

Como personas en una sociedad que juzga a los demás por su apariencia, estatus social, dinero y mucho más, es notable que en el Evangelio de san Mateo de este fin de semana, encontremos a Jesús curando a una mujer cananea. Las muchas historias de los encuentros de Jesús con la gente son a menudo con personas que muchos juzgarían estar al margen de la sociedad, los pecadores, los rechazados, los criminales, los extranjeros, e incluso los funcionarios corruptos del gobierno y del templo. Él hace esto para desafiar a la autoridad del día, y crear una nueva manera de pensar y de llegar a los demás.

 

Los cananeos eran paganos en su mayoría. Sin embargo, esta mujer grita: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí”. Ella reconoce la divinidad de Cristo y se dirige a él como tal. Ella no quería nada más que liberar a su hija del tormento de un demonio. Jesús aprovechó la oportunidad para mostrar que sus obras salvíficas no eran sólo para los judíos, sino para todas las personas sin importar nacionalidad, creencia o incredulidad. La mujer demostró fe, orando ferviente e incesantemente, y Jesús respondió a su oración. Le dijo: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”, y su hija fue curada.

 

Que esto nos sirva de lección de cómo la oración incesante y persistente es poderosa y es atendida. Puede que no sea la respuesta que queremos, pero confiamos en que es la voluntad de Dios. Hoy más que nunca nuestras familias, nuestras iglesias, nuestra nación y nuestro mundo necesitan oraciones…oraciones de curación, oraciones por la paz, oraciones por el amor a nuestro prójimo sin importar el color de la piel, la nacionalidad, la política, la fe o las acciones pasadas. Hoy rezamos: “Señor danos la gracia de abrir nuestros corazones para llevar la sanación y la compasión a todos”.