Sigue al Señor

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 27 de Septiembre

Monseñor Gregory Parkes

 

“Entonces Jesús les dijo: ‘Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios'”.

-Mateo 21,31

 

Cuando eras niño, ¿recuerdas cuando tu mamá o tu papá te pedían que hicieras algo, como sacar la basura, limpiar tu cuarto o hacer tu tarea? Probablemente respondiste con un “está bien” y con voz titubeante; pero, ¿hiciste lo que te pidieron o simplemente lo dejaste pasar? Si hiciste lo que te pidieron, ¿lo hiciste como y cuando te dio la gana?

En nuestro Evangelio de este fin de semana de san Mateo, Jesús desea enseñar a los sumos sacerdotes y a los ancianos algo sobre cómo hacer la voluntad de Dios. Tengamos en cuenta que éstos eran funcionarios muy respetados en la comunidad.  Jesús les hace una pregunta en forma de historia. 

La historia dice que un hombre tenía dos hijos. El hombre le pidió al primer hijo que trabajara en la viña. Este hijo respondió “ya voy señor”, pero nunca fue. El hombre fue al segundo hijo y también le pidió que trabajara. Al principio, dijo “no quiero ir”, pero después se arrepintió y se puso a trabajar. Jesús preguntó a los ancianos, “¿cuál de los dos hizo la voluntad del padre?” y ellos respondieron: el segundo. Y estaban en lo correcto. 

Luego Jesús entonces habla sobre Juan el Bautista, que predicaba sobre la justicia y la necesidad de arrepentimiento; pero aun así los sumos sacerdotes y los ancianos lo ignoraron. Descartaron a Juan como si fuese un loco, un fanático religioso o alguien que no tenía posición en su sociedad. Jesús les dice: “Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios“. Los amonesta diciendo que al menos los publicanos y las prostitutas se arrepintieron y abrieron sus corazones al mensaje de Dios, pero los líderes no lo hicieron.  

A veces incluso los cristianos decimos una cosa, pero hacemos otra. Podemos tener buenas intenciones, pero a menudo no cumplimos nuestras promesas. Decimos que iremos a Misa todos los fines de semana. ¿Lo hacemos? ¿Nos perdemos un par de domingos por inconveniencias, otros eventos o simplemente por pereza? ¿Vas a la iglesia por obligación, o de veras vas a adorar a Dios y a darle gracias, a aprender a ser un mejor discípulo, a estar presente para tu familia parroquial, y a dedicar tiempo para la Iglesia a través de tu ministerio? 

La lectura de hoy nos sirve como recordatorio, para que perseveremos en nuestros esfuerzos de seguir al Señor. Puede que el momento no sea siempre conveniente, que la tarea parezca demasiado extensa, o que nos sintamos inadecuados, pero nuestro Señor nos ha llamado a trabajar en su viña. ¿Responderás valientemente a la llamada y la llevarás a cabo?