El valor de entregarnos a Dios

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 11 de Octubre

Monseñor Gregory Parkes

 

“Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”.

– Mateo 22, 14

 

¿Te han invitado alguna vez a un evento, que no tenías ganas de ir? Tal vez tenías mejores cosas que hacer, con muchas ocupaciones o algún otro asunto necesitaba tu atención. Tal vez te hayas enterado después, que el evento que te perdiste estuvo fantástico y deseaste haber asistido. 

La lectura del Evangelio de san Mateo este fin de semana nos enseña a Jesús una vez más compartiendo una parábola con los sumos sacerdotes y los ancianos. Esta vez se trata de un banquete de bodas. Un rey prepara para un banquete de bodas para su hijo con invitados distinguidos, pero éstos se negaron a ir. Los invita de nuevo indicándoles lo que ha preparado para ellos, pero de nuevo encontraron excusas para no asistir.  Algunos incluso maltrataron y mataron a los que llevaron el mensaje de invitación. El rey estaba tan furioso que a destruyó a los asesinos y quemó su ciudad; entonces convidó a otros habitantes del pueblo, a cualquiera que quisiera venir, de tal manera que la sala se llenó. Pero había un hombre que no estaba vestido apropiadamente. El rey lo desafió y los criados lo arrojaron a las tinieblas. 

En esta parábola el Rey es Dios y su Hijo es Jesús. Los primeros invitados son los judíos, los escogidos, que se negaron a asistir. El segundo grupo son los paganos y aquellos de todas las clases sociales dispuestos a aceptar la invitación de Dios. Mas, ¿quién es el hombre que vino, pero que no estaba vestido adecuadamente? Tal vez era un creyente que estaba viviendo una vida pecaminosa. Respondió a la llamada, pero no quiso ponerse el traje de la caridad, la alegría, la esperanza, el amor y la bondad. Tal vez la vestimenta que llevaba era su apego al orgullo egoísta, la avaricia, la ira, la glotonería y muchas otras faltas que pueden hacer que nos separemos de Dios. Tenía el deseo de estar en la fiesta, pero no estaba preparado debido a su debilidad.

Nuestro Señor nos invita a todos a venir al banquete celestial. ¿Quieres aceptar su invitación? Y, si la aceptas, ¿estás dispuesto a cambiar tu vida, a enmendar tus caminos, y a vivir conforme a la creatura que Dios creó y responder a su llamado? Es fácil decir que sí, pero es más difícil comprometerse del todo y perseverar. Se necesita valor para entregarse al Señor.  Reza para pedir la valentía que necesitas para decirle sí al Señor y entregarte por completo desde hoy.