Dale a Dios lo que es suyo

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 18 de Octubre

Monseñor Gregory Parkes

 

“Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.” – Mateo 22, 21

 

En Dios confiamos. Tres palabras que muchos dan por sentadas. Basándonos en la lectura del Evangelio de Mateo de este fin de semana, parece irónico que estas palabras aparezcan en nuestras monedas. En la lectura encontramos a los fariseos una vez más conspirando para atrapar a nuestro Señor y así armarle un lío con los funcionarios del gobierno e incluso con la fiel comunidad judía.

 

Primero tratan de halagarlo con cumplidos, luego hacen una pregunta sobre el pago de los impuestos del gobierno. Él, mientras mira la moneda romana, responde a su pregunta con otra pregunta, “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?” Le respondieron: “Del César”. Y Jesús concluyó: “Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Los fariseos no pudieron responder, pues quedaron sorprendidos por la respuesta de Jesús.

Jesús separa las dos partes: la civil y la espiritual. Reconoce que el gobierno y los impuestos justos son necesarios para una sociedad ordenada y para mantener las cosas en buen funcionamiento. Sin embargo, la lección es que Dios es el gobernante supremo de todas las cosas, no es presidente, ni emperador, ni dictador, ni primer ministro, ni un líder. Dios hace posibles todas las cosas. Los padres fundadores de nuestro país usaron palabras tales como “con la ayuda de Dios” en el juramento presidencial. Pero no fue hasta mediados del siglo XX que la nación comenzó a poner “en Dios confiamos” en las monedas y a adoptar la frase como lema nacional. 

 

Ahora más que nunca debemos poner nuestra confianza en Dios para guiar a nuestra nación, acabar con nuestras divisiones y traer la paz. Pagamos impuestos al gobierno, pero estamos llamados a entregar nuestro corazón y nuestra alma a Dios.

 

La desafortunada realidad es que a muchas personas les resulta más fácil pagar impuestos al gobierno que abrir su corazón al Señor. Reza para pedir la fortaleza de darle a Dios lo que es suyo: tu mente, tu cuerpo y tu alma.