Amar a tu prójimo

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 25 de Octubre

Monseñor Gregory Parkes

 

“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

– Mateo 22,37-39

 

La gente siente fascinación con las listas de las 10 mejores cosas. David Letterman, el expresentador de televisión nocturna era famoso por sus listas cada noche de las 10 mejores cosas. Hoy prestamos mucha atención a las clasificaciones de equipos de fútbol universitario. ¿Cuáles son los 5 mejores lugares para vacacionar? ¿Cuál es el restaurante mejor valorado de la zona? Todo el mundo quiere saber lo que se considera lo mejor.

 

Una pregunta “mayor” se le hace a nuestro Señor en el Evangelio de san Mateo de este fin de semana. Uno de los fariseos le pregunta: “¿Cuál es el mandamiento más grande de la ley?” Recordemos que Dios le dio a Moisés una lista de las 10 mejores reglas en forma de los Diez Mandamientos; así y todo, aquí vemos cómo prueban de nuevo a Jesús acerca de su opinión sobre cuál es el mandamiento número uno. Jesús contesta: “Amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos”. Lo reformuló de manera diferente al tradicional “no tendrás otros dioses”. Luego dijo: “El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”. 

 

Jesús entiende la condición humana de que a menudo somos criaturas egoístas, poniendo nuestras necesidades por encima de las de los demás. Sin embargo, aquí nos está diciendo que amemos a nuestro prójimo y pongamos sus necesidades al mismo nivel que las propias. 

 

¿Has oído decir que “no hay amor más grande que dar la vida por los amigos”? Eso es lo que estamos llamados a hacer. Éste es el amor puro y sacrificado. Pero esta clase de amor no se puede alcanzar sin amar a Dios con toda tu mente, tu corazón y tu alma.

 

Dios sacrificó a su Hijo por ti y por mí, por su gran amor por nosotros. Pero, ¿tenemos el valor de defender al prójimo que es débil, marginado por la sociedad, olvidado, perseguido, o que es diferente a ti o a mí? El fundamento de nuestra fe personal se basa en estos dos mandamientos, amar a Dios con todo nuestro ser y amar al prójimo como nos amamos a nosotros mismos. ¿Tiene tu vida cimentada en una fe fuerte? Si no fuese así, encuentra esa fortaleza en el Señor.