Recordando a los santos

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 1 de Noviembre

Monseñor Gregory Parkes

 

“Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos”.

– Mateo 5, 9-10

 

Este fin de semana celebramos la solemnidad de Todos los Santos, una oportunidad que se nos da para recordar a los hombres y mujeres, santos y santas, que nos han precedido. Éstas son personas que entregaron su vida, algunos en el sentido estricto de derramar su sangre, por la fe. Aunque las historias de sus vidas varían, lo que tienen en común es que practicaron la virtud a un grado heroico.


Muchos fueron perseguidos y martirizados, haciendo así la profesión definitiva de fe a través de su sangre. Eran los líderes de la Iglesia primitiva, los apóstoles y los que recordamos en la letanía de los santos. Pero algunos son aún más recientes. Aquellos que sufrieron, que trataron de traer paz a una situación, aquellos que dieron sus vidas por otros, aquellos que defendieron la verdad contra un gobierno. Todos ellos fueron, y siguen siendo, testigos y ejemplos que debemos emular.


También hay quienes vivieron vidas de extraordinaria caridad y amor por los demás. Sirvieron a los pobres, defendieron a los parias de la sociedad, se pusieron en peligro para salvar a un extraño y proteger la vida humana. A veces podríamos pensar que los santos eran perfectos, pero eran pecadores como tú y yo. Sin embargo, usaron la misericordia y la gracia de Dios para practicar las virtudes heroicamente.


En el Evangelio de este fin de semana del capítulo 5 de Mateo, escuchamos lo que se conoce como las Bienaventuranzas o bendiciones. Los santos son aquellos que vivieron las Bienaventuranzas a través de sus vidas. Aquellos que practican las virtudes contenidas en ellas serán bendecidos.


No solemos pensar de nosotros mismos como santos. Sin embargo, a través de nuestro Bautismo estamos llamados a la santidad. Pero, como los santos que celebramos hoy, también necesitamos la misericordia y la gracia de Dios.
En este día de Todos los Santos pedimos la intercesión de los santos y santas que nos precedieron, para que tengamos la valentía de esforzarnos por nuestra propia santidad en todo lo que digamos y hagamos.