Prepárense

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 29 de Noviembre

Monseñor Gregory Parkes

 

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento’”.

– Marcos 13,33

Este fin de semana celebramos el primer domingo de Adviento y el comienzo del nuevo año litúrgico. También es el fin de semana de Acción de Gracias.  Generalmente, nuestra imagen del Adviento se concentra en la preparación para el nacimiento de nuestro Salvador en la Navidad. La espera y el nacimiento de un niño genera en nosotros emociones de esperanza y alegría. Aun así, la lectura del Evangelio de Marcos este fin de semana parece un poco más fatídica.   

  

El Adviento es, en efecto, un tiempo de preparación. Nos preparamos para celebrar el nacimiento de Jesucristo en la historia y nos preparamos para su segunda venida gloriosa al final de los tiempos. A esto último se refiere nuestro Señor cuando dice: “…así también velen ustedes, pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa…No vaya a suceder que llegue de repente y los halle durmiendo. Lo que les digo a ustedes, lo digo para todos: permanezcan alerta”. De hecho, una variación del verbo “velar” se usa tres veces en esta breve lectura del Evangelio.

 

Jesús menciona las horas del día en las que normalmente estamos más cansados o soñolientos: la tarde, la mañana, la medianoche o el amanecer. Éstos son los momentos en que es más difícil mantenerse despierto y alerta. Jesús no estaba usando estos tiempos en el sentido literal, sino más bien en sentido figurado. La realidad es que mucha gente vive su vida de forma automática. Podemos caer en los hábitos, y perder el sentido y el significado de por qué hacemos ciertas cosas – como ir a Misa cada fin de semana. Algunos dejan de ir un domingo, luego otro, hasta que se convierte en hábito.

 

Sabemos que nuestro Señor regresará en su gloria para juzgar a vivos y muertos. Nuestro tiempo en la tierra es sólo un momento en el tiempo y no sabemos cuánto tiempo podemos tener. Por lo tanto, debemos estar preparados.

 

Vive cada día como si pudiera ser tu último día. No dejemos para mañana lo que deberíamos hacer hoy. Dile a tu familia y amigos que los amas y perdona a los que necesitan ser perdonados. Busca el perdón de Dios también para ti. Sé la persona que Dios quiere que seas. Prepárate. Si así lo haces, no tienes por qué sentir ansiedad por el regreso del Maestro.