Easter // El Domingo de Resurrección

 

Easter Sunday

El Domingo de Resurrección

 

Holy Saturday

Saturday, April 3rd

Easter Vigil Mass: 8:00 pm

 

Easter Sunday

Sunday, April 4th

7:00 am, 9:00 am, 11:00 am

2:30 pm (Español)

& 6:00 pm

 

 

 

 

 

El Domingo de Resurrección

El Domingo de Resurrección

Domingo 4 de Abril

2:30 pm Misa en Español

 

 

 

 

Reflexión de Evangelio (2/14/2021)

 

La curación que todos deseamos

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 14 de Febrero

Monseñor Gregory Parkes

 

Se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: ¡Sana!”
– Marcos 1:40-41

 

La semana pasada leímos la historia de Jesús, que curó a una mujer con fiebre. En el Evangelio de este fin de semana encontramos a Jesús con un leproso a quien el Señor cura de su enfermedad. La Iglesia y la comunidad veían la lepra como una enfermedad tanto espiritual como física. Se consideraba un castigo de Dios.


Según la ley de la época los leprosos eran expulsados de la comunidad. Para poder regresar tenían que demostrarle al sacerdote local que estaban curados. En este caso el leproso sabe que, si Jesús lo desea, tiene el poder de curarlo. El leproso le dice a Jesús: “Si tú quieres, puedes curarme”. En esencia, el leproso cree que Jesús tiene el mismo poder de curación que Dios. Jesús se apiadó y el hombre quedó limpio. Tengamos en cuenta que ésta fue también una limpieza espiritual a fin de quedar curado a los ojos de Dios. Jesús le ordena que vaya al sacerdote local y ofrezca lo que Moisés prescribía según la ley levítica; que, en esencia, era hacer penitencia.


Esta curación es la misma que todos deseamos: quedar curados de la lacra del pecado. Al igual que la lepra, el pecado no puede ser curado sino por intervención divina. Utilizamos el sacramento de la reconciliación para aliviarnos y curarnos de nuestras aflicciones espirituales, que nos separan de Dios y de los demás.


Ten la valentía de reconocer tus propias aflicciones y, como el leproso, pide al Gran Médico, nuestro Señor, que cure tu corazón, tu alma y tu mente. Recuerda que los que pidieron la curación y tuvieron fe la recibieron. Hacer una buena confesión es una buena manera de comenzar.

 

 

Reflexión de Evangelio (9/20/2020)

Llamados a evangelizar para Cristo

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 20 de Septiembre

Monseñor Gregory Parkes

 

“Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno? De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos’’.

-Mateo 20, 14-16

 

Si creciste en una familia con hermanos o hermanas, probablemente puedas recordar momentos en los que sentiste que te trataban injustamente con relación a ellos. “¿Cómo es que ella recibió eso, pero yo sólo recibí esto?” o “¡Le disté eso a él, pero yo sólo recibí esto!” Sin duda es una de las pruebas en la crianza de los hijos. También ocurre en el lugar de trabajo y a veces, desafortunadamente, en la Iglesia.


En el Evangelio de san Mateo este fin de semana escuchamos acerca de la justicia de Dios en la parábola del propietario. El propietario contrató a los trabajadores en la primera parte del día por un día de salario fijo. Luego contrató más trabajadores al mediodía, y otros más cerca del final del día. Cuando llegó el momento de pagar los últimos trabajadores que fueron contratados y sólo trabajaron unas pocas horas recibieron la misma cantidad que los que fueron contratados primero y trabajaron todo el día. Los que fueron contratados a primera hora de la mañana se molestaron alegando que fueron tratados injustamente. Quizás aparentemente tuvieran razón.


Pero esta parábola es sobre la generosidad del amor de Dios y el Reino de los cielos, no sobre nuestra comprensión humana de lo que es justo o injusto. Es una historia acerca de nuestro llamado personal y de cómo respondemos. Es una historia acerca de la gracia de Dios, y el amor y la misericordia sin fin; de tal manera que, incluso al final de nuestra vida, al final de la jornada, tenemos la oportunidad de aceptar a Cristo y, con la gracia de Dios, obtener nuestra recompensa celestial. Dios desea que todos lleguen a conocerlo y se salven.


Nosotros, a través de nuestro Bautismo, estamos llamados a trabajar para Cristo. Estamos llamados a dar testimonio, a evangelizar, a amar y perdonar, a ser un ejemplo vivo de lo que significa ser cristiano. Pero a menudo nos quedamos cortos en el cumplimiento de ese llamado. Para algunos, puede que pasen años o décadas antes de que tengan una conversión de corazón. Pero, a pesar de su comienzo tardío, Dios los aceptará tal y como son. Otras personas le son fieles a Dios y a sus mandamientos durante toda su vida. Sin embargo, Dios nos ama a todos.


Como los trabajadores que se sintieron tratados injustamente, puede que no entendamos cómo todo esto es posible. Pero recuerden, los caminos de Dios no son nuestros caminos. Y por eso, debemos estar agradecidos.

 

Reflexión de Evangelio (8/16/2020)

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 16 de Agosto

Monseñor Gregory Parkes

Señor, danos la gracia

 

Como personas en una sociedad que juzga a los demás por su apariencia, estatus social, dinero y mucho más, es notable que en el Evangelio de san Mateo de este fin de semana, encontremos a Jesús curando a una mujer cananea. Las muchas historias de los encuentros de Jesús con la gente son a menudo con personas que muchos juzgarían estar al margen de la sociedad, los pecadores, los rechazados, los criminales, los extranjeros, e incluso los funcionarios corruptos del gobierno y del templo. Él hace esto para desafiar a la autoridad del día, y crear una nueva manera de pensar y de llegar a los demás.

 

Los cananeos eran paganos en su mayoría. Sin embargo, esta mujer grita: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí”. Ella reconoce la divinidad de Cristo y se dirige a él como tal. Ella no quería nada más que liberar a su hija del tormento de un demonio. Jesús aprovechó la oportunidad para mostrar que sus obras salvíficas no eran sólo para los judíos, sino para todas las personas sin importar nacionalidad, creencia o incredulidad. La mujer demostró fe, orando ferviente e incesantemente, y Jesús respondió a su oración. Le dijo: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”, y su hija fue curada.

 

Que esto nos sirva de lección de cómo la oración incesante y persistente es poderosa y es atendida. Puede que no sea la respuesta que queremos, pero confiamos en que es la voluntad de Dios. Hoy más que nunca nuestras familias, nuestras iglesias, nuestra nación y nuestro mundo necesitan oraciones…oraciones de curación, oraciones por la paz, oraciones por el amor a nuestro prójimo sin importar el color de la piel, la nacionalidad, la política, la fe o las acciones pasadas. Hoy rezamos: “Señor danos la gracia de abrir nuestros corazones para llevar la sanación y la compasión a todos”.

 

 

Q&A with Fr. Penn

Submit a question for Fr. Connor Penn to answer LIVE on Zoom! Q&A will take place on August 27th at 7:00 pm

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Reflexión de Evangelio (7/19/2020)

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 19 de Julio

Monseñor Gregory Parkes

 

Sacar la cizaña del pecado en tu vida.

 

Una de las cosas que hizo de Jesús tan buen maestro fue que conocía su audiencia y, por lo tanto, sabía bien cómo enseñar y predicar a la gente. Usaba historias relacionadas con la agricultura, puesto que en esos tiempos la sociedad era agraria y podía identificarse con ellas. Este fin de semana escuchamos la parábola de la buena semilla del Evangelio de san Mateo. A diferencia del Evangelio del domingo pasado sobre el sembrador y la semilla, que se refería a la palabra de Dios, la parábola de hoy nos enseña acerca de la naturaleza del Reino de Dios.

 

Una de las lecciones de esta parábola es que, en realidad, en el mundo el bien existe al mismo tiempo que el mal. Esto es algo que podemos presenciar todo el tiempo, especialmente durante tiempos de emergencias nacionales, crisis o desastres naturales. Esos tiempos tienden a manifestar lo mejor en la gente por la manera en que extienden su ayuda al prójimo. Pero también están los que toman ventaja de esas circunstancias para su propio beneficio y provecho. Nos preguntamos, “¿por qué permite Dios esto?” Hay que recordar que Dios es paciente con nosotros y siempre nos llama al perdón y a la conversión de corazón.

 

¿Qué tal si lo miramos de una manera más personal considerando nuestra propia vida? Hemos sido creados a imagen y semejanza a Dios y por lo tanto somos buenos por naturaleza. Pero tenemos que estar alertas, para asegurarnos de que la cizaña a nuestro derredor no asfixie lo bueno nuestro. Es por eso importante poner atención a con quién uno está, a nuestras amistades y con quiénes pasamos el tiempo. Quizás tengamos que percatarnos de que alguien no es una buena influencia en mi vida y no me está ayudando a llegar al cielo. Al final, la justicia de Dios prevalece y lo bueno triunfa; pero por ahora necesitamos hacer nuestra parte para promover el bien en el mundo, aun en medio de la cizaña que tenemos en derredor.

 

Algunas cosas buenas que podemos hacer es tener una buena vida de oración, ir a Misa el domingo, ir a confesarnos, leer y estudiar las Escrituras regularmente y practicar la caridad. ¡Si haces tales cosas no solamente sacarás la cizaña del pecado en tu vida, sino que también llevarás a otras personas a un encuentro con Cristo!

 

 

 

Reflexión de Evangelio (7/12/2020)

Reflexión en Español de Evangelio del Domingo 12 de Julio

Monseñor Gregory Parkes

 

¿Has intentado hacer un jardín? Puede ser una tarea difícil, puesto que requiere mucho trabajo y cuidado. Recuerdo que cuando era niño tuve un poco de interés en la jardinería. Mis padres me dieron permiso para despejar un pequeño pedazo de grama en el patio. Sembré zanahorias, rábanos y pepinos.

A pesar de mis esfuerzos, mi proyecto no dio mucho fruto. Las condiciones del tiempo no fueron las mejores. Las ardillas y otros animales se sirvieron ellas mismas y, para ser honesto, no siempre le presté mucha atención al jardín. Como resultado, y aunque pensé que sólo coseché unas cuantas zanahorias y rábanos, sé que la experiencia me enseñó unas cuantas lecciones valiosas sobre cómo cuidar de algo.

 

En el Evangelio de hoy según san Mateo, Jesús trata de enseñarle algo a la multitud haciendo uso de una parábola. Sabemos que Jesús usó parábolas como un modo de enseñar cosas y conceptos a veces difíciles haciendo uso de imágenes y objetos, que les eran ciertamente familiares a su audiencia. En la parábola de hoy usa la imagen de un sembrador que sale a sembrar semillas. El sembrador es bien generoso con las semillas; tan es así, que caen en varios tipos de terrenos y es el terreno que determina si las semillas echarán raíces y darán fruto. Al fin y al cabo, la semilla que cayó en terreno fértil fue la que produjo la cosecha.

Más tarde en el mismo Evangelio de san Mateo, Jesús explica la parábola a sus discípulos. La semilla es la Palabra de Dios y los distintos terrenos representan los modos diferentes con que se recibe la palabra. ¿Ofrece nuestra vida un terreno fértil para que la Palabra de Dios eche raíces y alcance una madurez completa? En otras palabras, ¿estamos abiertos a recibir la Palabra de Dios, cultivarla, nutrirla y hacerla parte de nuestra vida?

Llegar a la plenitud de ser la persona que Dios creó en ti conlleva esfuerzo. No sucede por sí misma. Piensa en tu vida en este momento. ¿Es reflejo del Evangelio – de la buena nueva de Jesucristo?

¿Está dando buen fruto para el Reino tu vida con tus palabras y acciones? Dios es muy generoso con nosotros. ¿Qué tipo de terreno le ofrecemos para su siembra?